Cometas

Corro sobre el pasto verde, junto al canto del agua, con el aire en rostro, escapando… Intentando. Siento tu brisa que juega a ser calma, pero no sé si podré volar de nuevo.

Me muero de miedo, los duelos se aferran esparciendo las dudas. A pesar de todo, sigo buscando, intentando arreglar lo que se ha roto.

Descifrarme ha sido más complicado que expresarme; a mil pensamientos por segundo, mis fuerzas reclaman las horas robadas de sueño, exijo silencio a las voces escondidas en el alma, quiero olvidar las sonrisas fingidas y los abrazos forzados, y la sensación que me recorre cada que alguien dice conocerme, pero prefiero quedarme callada.

Soy un visitante de este mundo y, esta atmósfera, en unos momentos trae superpoderes y en otros cuesta respirar, como si jamás pudiera pertenecer.

Pero vamos, hemos creado la cometa. Salimos al campo esperando que llegue la corriente correcta que la haga volar y, aunque nos tiemblen las manos, cerramos los ojos y la imaginamos surcando los cielos, rompiendo los hilos, escapando de nuevo, al espacio, entre los planetas, entre las estrellas, libre. Completa.

Y si no es hoy, mantendremos la esperanza.

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Hoy volvimos a morir

Hoy sus palabras y las mías se cruzaron entre ellas de nuevo.
Dos almas heridas hablando desde distintos lugares del dolor, ambos quebrados y moribundos, pero cada ser tiene distintas formas de morir.

Yo, yo sólo quería decirle que su dolor me hiere más que el propio, que daría las meditabundas noches de calma e inspiración que me quedan, a cambio de sanar las rasgaduras de su alma.

Él, él lanzó lágrimas disfrazadas de veneno a mi rostro, esperando no sé qué de mí. Asumió que yo estaba bien, mientras que él se sumergía en las aguas densas de la desesperación, sin saber cuál ha sido mi transitar en estos meses. Se dio el derecho de condenar los pecados que para él he cometido, de reclamar, de exigir dolor, de provocarlo, de disparar balas contra un pecho ya masacrado.

Yo, yo le reclamé todo el amor que sentí falto cuando estuvimos juntos, cada cambio que supliqué y él decidió hacer después de mi partida, reclamé incluso el tiempo que aún no llega y será de alguien más que aún no existe.
Quería decirle que odio la oscuridad que lo arrebató de mi vida, que le robó la luz, que me impidió limpiar sus lagrimas y abrazarlo cuando me necesitaba, pero no me quería.

Cada quién habló de sus huecos, cada quien sintiéndose víctima, cada uno sin percatarse de que las víctimas no usan armas.

Quería decirle que no he dejado de llorar en dos meses, quería decirle que me he refugiado en el alcohol y los desvelos, que me he aferrado a las risas de amigos para mentirme, aunque sea por momentos, y convencerme de que no estoy totalmente destruída, que ya no sé distinguir entre lo que le pertenece y lo que pertenece a mi alma, que hago un altar con sus recuerdos en mi memoria. Que he llegado a grados que no sabía que existían de dolor y, sólo pedí perdón y me retiré sin más palabras.

Hoy en este fuego cruzado de emociones, volvimos a morir.

Sin ti


Lo que inició en amor, acabó en suspiros.
Me miraste a los ojos y dijiste: “ya no más”,
y la música paró y ya no supe bailar.
¿Fui yo quien rompió nuestra luna de cristal?

Se estrelló la nave aún antes de despegar.
Que triste es encontrarme sin ti en mi camino
Y ahora ¿cuál es el rumbo?
Tú estabas en el plan.
No sé cuál es el destino,
ya no sé a dónde viajar,
aún hay tantos planetas que quiero conquistar.

No aprendí a cantar y sin ti no aprenderé jamás.  

Soy un gato de azotea ya sin luna que mirar.
Queda una herida en mi alma
y el dolor de haberte perdido una noche de calma,
de interna tempestad.

En silencio te pedí que te quedaras,
no sé si lo debí gritar,
ya sin luna en mi cielo no sé si me podrías amar.

¿Seguiremos tomados de la mano, tristes y enamorados?

Ya no puedo volver al lugar donde solíamos gritar.
Te fuiste envuelto en melancolía y yo perdí por siempre la paz.
¿Volveremos a romper ventanas
o esta será siempre la historia que no supe terminar?

brebrebrenFotografía: Rafael Molina

Tristes y enamorados

La infancia se mezcla con la lluvia,
sobre tu cara de adulto.
Es fácil olvidar cómo se sentía sonreír desde adentro.

¿Recuerdas?
Yo corría como si estuviera a punto de despegar el vuelo,
fuimos juntos al espacio más de una vez
y caminamos por venus tomados de la mano.

¿Es un juego todavía todo este dolor?
Las cosas que se toman en serio terminan partiendo la ilusión.
Somos un par solamente jugando al amor.
Nos hemos perdido ambos entre suspiros desdibujados.
Hemos llorado juntos tomados de la mano
tristes y enamorados.

Tú destruías planetas antes de que dieran las tres,
yo pintaba de estrellas las calles que no quería ver.
Él esperaba por ella, ella flotaba hacia él.
Dime que seguimos jugando, dime que aún no son las tres.

¿Es un juego todavía todo este dolor,
entre tempestades y planetas rotos,
entre lágrimas y sollozos?
Nos hemos encontrado ambos.
Hemos llorado juntos tomados de la mano
tristes y enamorados.

Con calles llenas de gente que queremos ignorar,
bajo el sol que queremos esquivar,
en una vida que no sabemos llevar,
que no podemos dominar,
que de las manos se nos va.
Hemos llorado juntos tomados de la mano
tristes y enamorados.